5o. Dom Ord Ciclo B (Id=127)
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor,
creador nuestro. Porque él es nuestro Dios.
Oración Colecta
Oremos:
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela
siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Se me han asignado noches de dolor
Lectura del libro de Job
7, 1-4.6-7
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:
"La vida del hombre sobre la tierra es como vida de soldado, y sus días,
como los de un jornalero; como esclavo, suspira por la sombra, como jornalero,
espera su salario. Meses de desengaño me han llegado, y noches de sufrimiento
me han tocado. Al acostarme digo: "¿Cuándo será de día?". La noche se
me hace interminable y las pesadillas no me abandonan hasta el amanecer.
Mis días corren más rápido que la aguja, se han acabado al terminarse el hilo.
Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la
felicidad".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 146, 1-2.3-4.5-6
Alabemos al Señor, nuestro Dios.
¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y hermoso
es alabarlo! El Señor reconstruye Jerusalén, congrega a los dispersos de
Israel.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.
El sana a los que tienen quebrantado el corazón y venda sus
heridas; cuenta el número de las estrellas y llama a cada una por su nombre.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.
Grande y omnipotente es nuestro Señor, su sabiduría no tiene
límite. El Señor engrandece a los humildes y humilla hasta el polvo a los
malvados.
Alabemos al Señor, nuestro Dios.
¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
9, 16-19.22-23
Hermanos: Anunciar el Evangelio no es para mí un motivo de
gloria; es una obligación que tengo, ¡y pobre de mí si no anunciara el
Evangelio! Merecería recompensa si hiciera esto por propia iniciativa, pero si
cumplo con una misión que otro me ha confiado ¿dónde está mi recompensa? Está
en que, anunciando el Evangelio, lo hago gratuitamente, no haciendo valer mis
derechos por la evangelización.
Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles. He tratado de
adaptarme lo más posible a todos, para salvar como sea a algunos. Y todo esto
lo hago por el Evangelio, del cual espero participar.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
Aleluya.
Curó a muchos enfermos de diversos males
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 29-39
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con
Santiago y Juan a casa de Simón y de Andrés. La suegra de Simón estaba en cama
con fiebre. Se lo dijeron a Jesús y él se acercó, la tomó de la mano y la
levantó. Se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron todos los enfermos y
endemoniados.
La población entera se agolpaba a la puerta. El sanó entonces a muchos de
diversos males y expulsó a muchos demonios, pero a éstos no los dejaba hablar,
pues sabían quién era.
Muy de madrugada, antes del amanecer, se levantó, salió, se fue a un lugar
solitario y allí comenzó a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca.
Cuando lo encontraron, le dijeron:
"Todos te buscan".
Jesús les contestó:
"Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí,
pues para esto he venido".
Y se fue a predicar en las sinagogas judías por toda Galilea, expulsando los
demonios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y
al Espíritu, fuente de todo bien:
(Respondemos a cada petición: Te lo pedimos, Señor).
Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por
todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Para los que gobiernan los pueblos y tienen en sus manos el
destino de los hombres, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir
con dedicación a sus ciudadanos, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que
sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un
amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que nos has manifestado tu amor por medio de tu Hijo, que soportó
nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores, escucha las oraciones de tu
pueblo y haz que, siguiendo el ejemplo de Cristo, compartamos los sufrimientos
de nuestros hermanos y animemos a los que sufren iluminándolos con la luz de la
esperanza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta,
Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos
en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El día del Señor
En
verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre Santo, fuente de la verdad y
de la vida, porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta.
Hoy tu familia, reunida en la escucha de tu Palabra, y en la comunión del pan
único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado, mientras espera el
domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos
unánimes el himno de tu gloria:
[Misa]
Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu
misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor Dios, que has querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo
cáliz, concédenos vivir tan unidos en Cristo que fructifiquemos con gozo para
la salvación del mundo.
El, que vive y reina por lo siglos de los siglos.
Amén.